24 de enero de 2014

Vignemale. Couloir de Gaube.

Vignemale
      Si hay en el Pirineo una gran cara norte de referencia, esa es la norte del Vignemale. Impresionante murallón de roca, surcado por unas pocas líneas heladas, que atrae la vista como un imán. De entre todas sus escaladas destaca por su belleza, ambiente y por ser una vía histórica, el Couloir de Gaube (600m MD IV/4). De tal manera que es la gran clásica invernal del Pirineo que todo pirineaista debe escalar por lo menos una vez en su vida. 


      No se trata de una vía muy difícil, ni mucho menos, pero el que quiera escalarla tendrá que tener dominadas las técnicas de progresión y seguridad en escalada en hielo, y poseer cierta experiencia en vías alpinas. La dificultad técnica se concentra en la parte final y si hasta ese punto no te has movido con agilidad significa que en la cascada tendrás algún momento comprometido. Bajarse desde este punto significa tener rapelar el corredor entero, así que mejor estar seguro que tienes el nivel suficiente para salir airoso por arriba.

Iniciando el largo clave
      Nosotros nos tuvimos que plantear su escalada en plan express por falta de tiempo. Dormimos unas pocas horas en el aparcamiento de Pont d´Espagne y salimos directos desde abajo del tirón, sin dormir en el refugio de Oulettes, con la intención de hacer la escalada y regresar al coche. De esta forma sumas dos horas y media de actividad y un considerable desnivel a lo que sería lo normal, que es empezar la actividad desde el refugio. Amaneció cuando llegamos al refugio y ya vimos una cordada cruzando la rimaya del corredor, así que nos sacaban una hora y media de ventaja, por suerte no nos estorbaríamos, aunque seguramente algo nos podrían tirar... aunque nunca nos hubiéramos imaginado el qué...


      Habiendo superado más de la mitad del corredor observé que  la cordada de arriba estaba empezando a escalar la cascada de hielo, en ese momento miré para arriba y lo que vi me dejó todavía más helado de lo que estaba, pude ver cómo el que escalaba de primero se caía en lo más vertical de la cascada, lo perdí de vista porque me tapaban la visión unas rocas y de repente lo volví a ver volando en un movimiento de péndulo rapidísimo que no auguraba nada bueno. En ese momento no le quise decir nada a mi compañero Monchito para no asustarlo, pero me imaginaba que el de arriba muy bien no debería estar. Un largo más arriba empezamos a escuchar el sonido metálico de algo que caía ¡¡¡ clink, clonk...!!!  y zas.... se nos cae encima un piolet. El compañero del accidentado había intentado salir por la variante de mixto para evitar la cascada y había perdido el piolet, que por fortuna pudimos recuperar. Al llegar a ellos vimos que muy buena cara no tenían los franceses, no era para menos... Les ofrecimos que nos pasaran una cuerda para que pudieran por lo menos salir de allí por arriba, pero estaban tan estresados que lo único que querían era bajarse de alllí, el compañero se había hecho daño en una pierna, así que terminaron rapelando todo el corredor y llegando muy entrada la madrugada al refugio.

Monchito en el plateu de salida con las cuerdas congeladas
       Me tocó el largo de hielo y sucedió que casi me convierto en un témpano de hielo... La cascada manaba agua y se congelaba al contacto con mi ropa y el material. Como tienes que ir metiendo los tornillos y escalando con cuidado me quedé yo bastante más congelado que Monchito, de tal forma que al terminar la vía no fui capaz de deshacer los nudos de la cuerda con los que te atas al arnés, y tuve que meter en mi mochila las dos cuerdas, que estaban tiesas como cables, junto con mi arnés. Recuerdo que llegué a Madrid y las cuerdas todavía estaban congeladas, con su correspondiente bloque de hielo en los nudos. Lo recuerdo como si lo estuviera viendo ahora mismo. 

    Por lo demás la cascada final no tiene mayor dificultad en condiciones normales, pero su formación es muy caprichosa en cuanto a las formas que adopta, supongo que por el viento, y en ocasiones es muy difícil pasar por allí.

     La bajada, sin conocer el camino y en gran parte de noche, supuso una pequeña prueba de orientación e intuición . Tras 13 horas y pico de actividad llegamos derrotados al refugio y no nos quedó más remedio que cenar y dormir en él. ¡¡¡No podíamos dar ni un paso más!!!

Vía escalada en marzo de 1998 por Javier de la Fuente "Monchito" y Javier Urbón

20 de enero de 2014

Tour del Mont Blanc TMB. Etapa 5. De La Palud (Courmayeur) al refugio Bertone


    Nuestra quinta etapa del Tour del Mont Blanc era la del medio descanso. Decidimos hacer una visita por la mañana a las alturas para ver de cerca el Mont Blanc y los glaciares que lo rodean. En este enlace tenéis las fotos de las impresionantes vistas que disfrutamos; Mont blanc desde el ref. Torino

     De esta forma nos planteamos realizar una corta etapa desde La Palud, que es donde coges el teleférico para subir al refugio Torino y ver los glaciares de cerca, hasta el Refugio Bertone.

Arista de Peuterey y Mont Blanc

   Para llegar al refugio Bertone desde La Palud se utiliza un sendero muy agradecido por las vistas que tiene al macizo. Sale en dirección a Planpincieux para entrar enseguida en los bosques que suben al refugio. Con la señalización existente y el mapa no hay peligro de perderse.

Imposible no pararse continuamente a admirar el paisaje

      El camino va siempre por la ladera que tiene las vistas al macizo. La arista de Peuterey al Mont Blanc, el Dent du Geant, Las Grandes Jorasses... todo el rato vas viendo las montañas desde una perspectiva cada vez más alta.

 Las Grandes Jorasses como telón de fondo

      Para llegar al acogedor refugio Bertone hay que llegar al collado de Le Pré y bajar un poco por la vertiente contraria.  Llegar a este refugio para dormir en él es del todo recomendable ya que se tiene una oportunidad única de disfrutar de una puesta de sol y de un amanecer sobre el Mont Blanc. Hay que tener en cuenta que desde el mismo refugio se ve el Mont Blanc, pero es mejor subir  dos tres minutos hasta un alto donde se tiene una panorámica mucho mejor.

Dent du Geant y Grandes Jorasses desde el alto que hay sobre el refugio Bertone

   HORARIO

- Tres horas y media más descansos.

   RECORRIDO

La Palud 1.400m - Leuchey 1.923m - Collado de Le Pré 1.950m - Refugio Bertone 1.889m

   REFUGIOS

Albergo de Funivia. La Palud Web Hotel Funivia
Torino 3.371m Web Torino
Bertone 1.889m Web Bertone

Unas cervecitas en el Bertone. No todo va ser sufrir subiendo cuestas. Ruben, Tadeo y Javi

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11 de enero de 2014

ESCALADA EN HIELO EN EL CIRCO DE GREDOS

Ángel Alloza en la Cascada que No Casca

    Un post de Ángel Alloza en su blog echalegesto.blogspot.com.es me ha recordado aquellos años en los que empezaba a escalar en hielo.  La primera visita que realicé al Circo de Gredos para escalar en hielo fue en el año 96. Fue el año de las grandes nevadas en el Sistema Central. Nos juntamos los habituales de Colmenar por aquellos tiempos; Sepu, Ruben Prendes, Ángel Alloza, Manolo "Pirri" y yo.


   Algunos estuvimos a punto de volver a casa antes de tiempo, pero por vía aérea... Tras escalar la Cascada que no Casca se derrumbó mientras la siguiente cordada la  escalaba. A uno de ellos lo tuvo que rescatar el helicóptero de la Guardia Civil. Cosas del destino, se supone que si la cascada estaba mal se debería haber caído mientras la escalábamos nosotros. Tuvimos suerte...

Ángel Alloza con un golpecito en la frente

    Más arriba Ángel, que iba heladito de frío, se llevó un golpe con un pedazo de hielo que le hizo sangrar, ya sabéis lo aparatosa que es la sangre...

El que os escribe con el material de no hace tanto...

     Aunque no ha pasado tanto tiempo de aquellas escaladas, 18 años, el material que usaba no tiene mucho que ver con el de ahora; el ocho para asegurar, piolets de mango recto, crampones de 12 puntas clásicos. No es que no empezara a haber material más moderno, es que es lo que tenía... y bien contento que escalaba con eso... si no fuera por cómo me dejaba los nudillos claro...

Manolo "Pirri"

     Nos subió Sepu por el Escudo y la cascada del Último Tercio. Ángel, con todos los sustos del día y el frío que pasó tuvo suficiente, así que hicimos cordada de cuatro con un único valiente escalando de primero,  vamos, lo que es una chorizada de las de toda la vida...

Ruben Prendes en El Último Tercio

    Cuando llegamos a la sección de escalada más difícil la cosa se puso seria, primero por el follón de cuerdas de la "chorizada" y después por lo pino que estaba aquello; rigurosa verticalidad en un ambiente que para mí era mas bien severo. Manolo "Pirri" y yo nos caímos en el mismo paso, joder que tieso estaba aquello.... Cuando luego vimos la reunión precaria que logro montar Sepu preferiríamos no habernos caído ¡¡¡joder que miedo!!!

Sepu tirando de primero

    De las pocas escaladas que más tarde hice en el Circo de Gredos guardo especial recuerdo de la escalada en el mismo día de Aurora Boreal y Elegía en el Cuchillar, junto a Tomás Tato, sobre todo porque para mi significaron el paso de escalar de segundo en hielo cuando las cosas se ponían serias,  a encabezar de primero dos vías enteras de cierto compromiso y adquirir una confianza que hasta ese momento no tenía.  Son esos pequeños pasos, o grandes, que los escaladores damos y que nos sitúan en una nueva perspectiva para afrontar escaladas más difíciles.

 Sepu fumándose su cigarrito como Dios manda...

     Recuerdo otra anécdota de aquel viaje: estando en el refugio, ya de noche, empecé a buscar las llaves del coche y no había forma de encontrarlas.... las había perdido en la nieve. La intuición y la fortuna quisieron que las encontrara al día siguiente, cubiertas  de escarcha, tiradas en la nieve, cerca del pie de las cascadas. Un simple pisada sobre ellas y las hubiera perdido definitivamente...

Las grandes nevadas del 96 en el aparcamiento de la plataforma

     Como ya dije al principio ese año fue el de los grandes temporales en el Sistema Central. En el aparcamiento de la plataforma quedaron varios coches atrapados por las nevadas, al igual que sucedió en Guadarrama. En este otro post Temporal de nieve del 96 puse un montón de fotos de aquellas nevadas y los coche sepultados por la nieve en Navacerrada.